Nuestra Música
Explora nuestras rutas sonoras. Un laboratorio intermodal diseñado para acompañar transiciones, regular la energia y despertar la imaginación en el hogar y el aula.
Historia

Soy Mariana Roggero Torres Llosa, terapeuta, educadora y licenciada en Música por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Cuento con una maestría en Terapia de Artes Expresivas y una especialización en Construcción de la Paz y Transformación de Conflictos por la European Graduate School (EGS) de Suiza.
Jardín de Historias es un proyecto cultural que nació en 2014 con el propósito de construir herramientas sólidas junto a las familias. A través del acompañamiento basado en las Artes Expresivas, el juego, la música y la imaginación, abrimos un laboratorio vivo para que los hogares descubran nuevas formas de integrarse, cocreando espacios donde los vínculos afectivos se fortalecen y florecen.
Nuestra Evolución
Recursos
En esta sección compartimos con ustedes diversos archivos, con información sobre recursos pedagógicos que son útiles en la tarea de acompañamiento familiar desde las artes.
Fortalecer los vínculos y el bienestar
Desde mi experiencia como educadora y terapeuta de Artes Expresivas, aprendí a ver la música mucho más allá de la técnica, la música es un puente orgánico y seguro que nos permite cruzar hacía el mundo interior de los niños e invitarlos a un encuentro para transformar nuestro hogar en un laboratorio creativo y sumergirnos en el tiempo del juego, de la imaginación y del asombro.
¿Por qué la música transforma y teje vínculos?
Cuando una familia canta junta o comparte el sonido de un tambor, unas maracas o unas palmas, ocurre algo profundamente transformador: Nuestros cuerpos y emociones entran en sincronía.
Como educadora en primera infancia observo, cómo el entorno sonoro actúa como contenedor seguro, la risa, el ritmo y la creación nos enseña a ser resilientes juntos. Es en esa libertad expresiva donde los niños y niñas sienten que pertenecen, son vistos y escuchados.
El bienestar familiar se construye en la cotidianidad, una canción creada o inventada para recoger los juguetes, un arrullo antes de dormir o un baile espontáneo en la sala, son actos de presencia y cuidado. Estas experiencias compartidas, nos ayudan a liberar las tensiones del día, abrazar la calma y mirarnos a los ojos con ternura.
Transformar el hogar en un espacio sonoro
¿Alguna vez te has detenido a escuchar cómo suena tu casa?
Más allá del ruido de la calle o de las pantallas, cada hogar es un paisaje sonoro único. La casa como un inmenso instrumento musical esperando ser tocado. Casi siempre pensamos que para hacer música necesitamos aislarnos y tener silencio absoluto. Pero la vida en familia, especialmente con la primera infancia, es ruidosa y está en constante movimiento.
¿Qué pasaría si en lugar de luchar contra ese movimiento, lo convertimos en materia prima para jugar y conectar?
De la cotidianidad al ritual:
Del día a día de una familia, está lleno de transiciones, estas pueden ser difíciles para los más pequeños: La hora de despertar, el momento de recoger los juguetes, la hora del baño, la hora de ir a dormir.
Aquí es donde el hogar como ecosistema nos ofrece un lugar de oro. Cuando transformamos una directiva como ¡ordena tu cuarto!, en una dinámica sonora, como cantar una canción rítmica mientras guardamos las cosas, estamos cambiando por completo el clima del hogar. Pasamos de la exigencia al juego.
Neuroplasticidad vinculada
Como terapeuta una de las cosas que más me maravilla es la neuroplasticidad, que es la capacidad de nuestro cerebro para cambiar y adaptarse. En los primeros años de vida, el cerebro de los niños es como una esponja, pero lo que más absorben no es información fría, sino el tono emocional de sus vínculos.
La neuroplasticidad significa que los cerebros de los niños se esculpen en relación con los cuidadores primarios. Cuando hacemos música juntos, activamos múltiples áreas del cerebro simultáneamente (motora, auditiva y emocional). Al hacerlo, desde el disfrute y el amor, estamos creando circuitos neuronales asociados a la seguridad, la calma y la alegría.
Espacio de juego y libertad expresiva
Como educadora, siempre les recuerdo a las familias que el juego no es un pasatiempo o un descanso entre los aprendizajes. El juego es el lenguaje principal de la infancia. Es a través del juego que las niñas y niños comprenden el mundo, procesan sus emociones y ensayan quiénes son.
¿Qué significa realmente la libertad expresiva en casa?
En nuestro rol de adultos a veces sentimos la presión de enseñar o corregir constantemente, sin embargo, en las Artes Expresivas la sorpresa ocurre cuando suspendemos el juicio. La libertad expresiva significa que no hay notas equivocadas, no hay bailes mal hechos ni canciones desafinadas.
Otros servicios y talleres
Lo que viene…
Únete a nuestros próximos espacios interactivos diseñados para fortalecer el vínculo familiar.














